Qué cambia entre uno y otro
El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial, año tras año, sin tener en cuenta lo que ya has ganado. El interés compuesto suma los intereses al capital antes de calcular el siguiente año, así que cada vez calculas sobre una base más grande. Es la diferencia entre sumar siempre la misma cantidad y multiplicar por un número que crece.
1.000 € al 5 % durante 40 años, lado a lado
| Año | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 5 | 1.250 € | 1.276 € |
| 10 | 1.500 € | 1.629 € |
| 20 | 2.000 € | 2.653 € |
| 40 | 3.000 € | 7.040 € |
A 5 años la diferencia es casi testimonial: 26 €. A 40 años, el interés compuesto ha generado más del doble que el simple. Esa curva que se despega es el motivo por el que a este efecto se le ha llamado, de forma algo exagerada, «la octava maravilla del mundo».
Dónde te vas a encontrar cada uno
- Interés simple: algunos préstamos personales a corto plazo y ciertos productos donde los intereses se pagan aparte y no se reinvierten.
- Interés compuesto: depósitos con capitalización periódica, fondos de inversión, planes de pensiones y, en el lado malo, las tarjetas de crédito y los descubiertos — ahí el interés compuesto juega en tu contra, no a tu favor.
Cómo saber cuál te están aplicando
Fíjate en la letra pequeña del producto: si habla de «capitalización» mensual, trimestral o anual, es interés compuesto. Si el interés se paga aparte y no se reinvierte en el mismo producto (por ejemplo, te lo ingresan en otra cuenta), en la práctica estás recibiendo algo parecido al interés simple, aunque el banco lo anuncie con el mismo porcentaje.
Pruébalo con tus números
La calculadora de interés compuesto solo calcula interés compuesto (es el que importa para planificar ahorro a largo plazo), pero puedes comparar a mano la versión simple multiplicando capital × tasa × años, sin reinvertir nada, para ver la diferencia con tus propias cifras.